jueves, 16 de junio de 2011
Aprender y enseñar en la cultura digital.
Evidencia 12
Aprender y enseñar en la cultura digital.
El aprendizaje virtual está de moda, especialmente bajo las siglas del e-learning considerado en un sentido amplio como todo tipo de aprendizaje mediado electrónicamente. La idea misma de que aprendemos interactivamente de y con las pantallas de los ordenadores no deja de ser sorprendente, por la misma novedad de estas tecnologías, pero también por la rapidez con la que nos hemos acostumbrado a utilizarlas: obtener información, navegar por Internet, generar documentos textuales y multimediales y, en definitiva, volver a alfabetizarnos en un mundo cada vez más digital. En todo este movimiento, cuyo marco más reciente es la llamada Sociedad de la Información, el concepto de aprendizaje ha cambiado: se enfatiza el aprendizaje práctico las formas colaborativas, las comunidades de práctica y de aprendizaje, el aprendizaje multimedia y, de forma general, el aprendizaje centrado en los alumnos. Sin embargo, muchas de estas ideas generan más preguntas que respuestas.
El vertiginoso desarrollo de las TIC y su incorporación al proceso de enseñanza-aprendizaje constituye uno de los desafíos que se nos presenta a los educadores de hoy en dia. Aún después de varios años de instalado el tema, la brega entre apocalípticos e integrados sigue dando lugar a un apasionado debate. “Para algunos educadores, los medios digitales proporcionan más y mejores recursos para la enseñanza y permiten un mayor control de la acción de los alumnos, sobre todo si están en línea y con programas que permiten hacer un seguimiento pormenorizado. Para ellos, se trata de hacer algo similar a las operaciones que se hacen con los libros, cuadernos y carpetas en palabras de Jesús Martín-Barbero, “el computador se sigue usando como una ‘máquina de escribir’, por lo cual la máquina (artefacto) se incorpora pero no la racionalidad tecnológica que le es propia” Dussel, Inés cita a Barbero (Dussel, 2010)
Otros educadores señalan, por el contrario, que estamos ante una innovación de gran envergadura las formas de producir y circular los conocimientos. Para este segundo grupo no es un cambio de formas ni de grados; es, antes que nada, una reestructuración de lo que entendemos por conocimiento, de las fuentes y los criterios de verdad, y de los sujetos autorizados y reconocidos como productores de conocimiento. Y esa reestructuración no puede dejar incólume a la escuela, porque es una institución basada en otro tipo de organización del saber, jerárquica y centralizada. Los educadores que se enrolan en esta posición sostienen que estamos ante un cambio de época, y que hay que reorganizar la enseñanza pensando en los nuevos rasgos de producción de los saberes, como son la hipertextualidad, la interactividad, la conectividad y la colectividad Dussel cita a Barbero (Dussel, 2010).
Es por esto que el Foro Anual de la Fundación Santillana se ha convertido en un punto importante para pensar y discutir las políticas educativas que cruzan España y América Latina. Este evento convoca a ministros de educación, tomadores de decisión en políticas públicas educativas, académicos, docentes, investigadores y productores de contenidos educativos.
El documento presenta elementos a considerar en la enseñanza con nuevas tecnologías, como por ejemplo:
• Disminución de la brecha digital y emparejar las oportunidades sociales.
• Cómo y para qué usar las nuevas tecnologías.
• Qué formación tienen o necesitan los docentes para aprovechar estas herramientas,
• Qué se piensa del avance y desarrollo tecnológico que se produce a un ritmo arrollador y cómo se adapta la escuela.
Si hasta hace unos años las autoridades y los docentes podían pensar que los medios digitales debían restringirse a algunas horas por semana o a algunos campos de conocimiento, hoy es difícil, si no imposible, ponerle límites a su participación en los procesos de enseñanza y aprendizaje. La presencia de las nuevas tecnologías en las aulas ya no tiene vuelta atrás. Experiencias como los modelos 1 a 1 (una computadora por alumno), las pizarras electrónicas, los laboratorios de informática móviles, o incluso la convivencia cotidiana con celulares y otros artefactos digitales, muestran que las nuevas tecnologías llegaron para quedarse. (Dussel, 2010)
En el Foro Anual de la Fundación Santillana se presenta un diagnóstico general de expansión de las nuevas tecnologías que se matiza en tres aspectos:
1. “Aún subsiste el problema del acceso. Los esfuerzos que están haciendo los gobiernos de la región por volver accesibles las nuevas tecnologías y la conectividad son fundamentales para achicar la brecha digital y emparejar las oportunidades sociales de acceder a los nuevos bienes. Sabemos que esa brecha está determinada en gran medida por desigualdades sociales, territoriales y de género; por eso es importante que las políticas educativas y sociales contribuyan a una distribución más equitativa de las posibilidades de acceso a los nuevos medios digitales”. (Dussel, 2010)
2. “Expansión de las nuevas tecnologías en las aulas nos dice poco respecto a cómo y para qué se las usa. Muchos expertos coinciden n señalar que la brecha digital se está desplazando del acceso a los usos, y que la nueva frontera se está definiendo por la capacidad de los usuarios de realizar operaciones complejas, moverse en distintas plataformas y aprovechar al máximo las posibilidades que ofrece la cultura digital. La brecha hoy se produce entre usos más pobres y restringidos, y usos más ricos y relevantes. Por eso destacan que no es suficiente con dotar a las escuelas con computadoras o con acceso a Internet: también es necesario trabajar en la formación docente y en la formulación de nuevos repertorios de prácticas que permitan hacer usos más complejos y significativos de los medios digitales” (Dussel, 2010).
3. “La forma en que se piensa este salto tecnológico, que no hay dudas que tiene características arrolladoras en su velocidad y tasa de crecimiento.[…] Esto ha provocado cambios sociales, económicos y políticos muy profundos.[…] En el plano cotidiano, la presencia de los celulares y las redes sociales, muy extendidas en todos los sectores de la población, transforman la manera de vincularnos, los grupos de pertenencia y la frecuencia y los temas de contacto;[…] Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con algunas de estas consecuencias pero lo cierto es que son transformaciones de alto impacto en nuestras vidas.” (Dussel, 2010)
Sin embargo este cambio no debe consistir únicamente en cambiar el papel y el lápiz por la computadora y la impresora sino en la forma en la que se utilizan las nuevas herramientas. Este cambio profundo en la metodología educativa, que no consiste en utilizar las nuevas herramientas con métodos tradicionales, debe afectar a la enseñanza en pro de las necesidades individuales del alumno, a través de la interactividad, creando un nuevo marco de relaciones, fomentando el trabajo colaborativo y, sobre todo, ofreciendo una metodología creativa y flexible más cercana a la diversidad y a las Necesidades Educativas Especiales.
Uno de los principales cambios se debe de dar surge desde la concepción misma que tenemos del aula, aquella que se considera como: un grupo de escolares que aprenden todos al mismo tiempo las mismas cosas, y que atienden a un maestro adulto que plantea un programa unificado y central que organiza al conjunto. Nosotros, nuestros padres y nuestros hijos, fuimos y somos educados con esta estructura pedagógica del aula.
La proliferación de las computadoras y netbooks como artefactos tecnológicos permanentes en el aula, con sus pantallas individuales y su conexión en red, suponen una redefinición del aula como espacio pedagógico. Es difícil sostener la enseñanza frontal, simultánea y homogénea, en un contexto de tecnologías que proponen una fragmentación de la atención y recorridos más individualizados según el usuario. Como señala Area Moreira, hay un quiebre con la secuencia y linealidad que imponía el orden de la clase simultánea, basada en materiales impresos como el libro de texto, y una apertura a otro tipo de organización más personalizada. “La navegación hipertextual a través del WWW es una experiencia distinta para cada uno de los alumnos implicados por lo que, en la misma aula, no se producirá un ritmo y secuencia de aprendizaje homogénea y unívoca para todos. Ello exige al docente el desarrollo de una metodología más flexible y una atención individualizada a cada alumno o grupo de trabajo.” Dussel cita Area Moreira. (Dussel, 2010)
En este nuevo enfoque, la escuela, debe usar la tecnología no como un fin sino como un medio para mejorar el proceso de aprendizaje. Es fundamental utilizar las nuevas herramientas de forma apropiada. Por ello, el papel y la formación de los docentes en las nuevas tecnologías es esencial ya que son ellos los que deben dotar de contenidos educativos a las herramientas tecnológicas e integrarlas en todas las áreas del conocimiento.
Roxana Cabello, citada por Dussel (Dussel, 2010) en su estudio en el conurbano bonaerense entre el año 2003 y el 2006, encuentra que los docentes se enfrentan con temor y desconfianza a la computadora, pero también se observa que todos manifiestan tener “predisposición favorable” y valoran el uso de las computadoras para tareas escolares, por lo cual reconocen que es importante capacitarse en el área. Muchos de ellos no se sienten con las suficientes “competencias tecnológicas” como para hacerle frente a su utilización en el aula. Encuentra que hay una asociación fuerte entre habilidad y aspectos actitudinales: a menos temor, más exploración de otras posibilidades de uso, y por lo tanto mayor habilidad para adquirir más competencias.
En conclusión:
El siglo XXI plantea a la educación especialmente a los docentes un reto importante sin precedente alguno, la sociedad del conocimiento y los avances tecnológicos que a diario revolucionan al mundo plantean un desafío enorme a quienes tenemos la encomienda de formar a las nuevas generaciones; se nos viene entonces un cambio de paradigma y un nuevo enfoque en el proceso de enseñanza-aprendizaje que debe incluir a las TIC para adaptarse a los cambios acelerados que plantea la sociedad actual.
“Sigue siendo necesario continuar investigando, así como disponer del apoyo y financiamiento de todas las instituciones tanto públicas como privadas para lograr que la educación se ponga a la altura de las experiencias del siglo XXI. La sociedad está evolucionando vertiginosamente con cambios en todos los aspectos de la misma motivados por la tecnología. Los jóvenes están haciendo suya una forma de vida ligada a la era digital. La educación debe continuar el camino iniciado para dar respuesta a los retos que se avecinan” (1er Congreso Virtual sobre Educación y TIC, 2011.).
Alejandro Campos Zaldivar
BIBLIOGRAFIA
1er Congreso Virtual sobre Educación y TIC. (mayo de 2011.). Recuperado el 12 de junio de 2011, de http://ionaformacionvirtual.ning.com/?xg_source=msg_mes_network
Dussel, I. ( 2010). Aprender y enseñar en la cultura digital. VII Foro Latinoamericano de Educación. Experiencias y Aplicaciones en el Aula. Aprender y Enseñar con Nuevas Tecnoloas. . Buenos Aires:: Fundación Santillana.
miércoles, 15 de junio de 2011
LA ACREDITACION
LA ACREDITACION
EVIDENCIA 11
UN ACERCAMIENTO A LOS CONCEPTOS.
La acreditación, en su connotación tanto institucional como individual, implica una búsqueda de reconocimiento social y de prestigio por parte de individuos e instituciones. En este sentido, los procesos de acreditación se han constituido en un requerimiento imperativo (Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES).
La ANUIES la define como "un sistema de créditos". En este sentido, el crédito se concibe como la unidad de valor de una asignatura. Esta definición fue incorporada en algunas disposiciones internas, reglamentarias de las universidades públicas (Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES).
Actualmente, este significado de la acreditación persiste como reconocimiento de grados de estudio y se define como un conjunto de "mecanismos y formas mediante las cuales se obtiene evidencia de que un sujeto posee un saber en determinado campo del conocimiento" (Chapela: 1993; p. 159). Las reflexiones expuestas sobre esta temática en algunos documentos de reciente publicación, han promovido una mayor especificidad conceptual. Así, aún cuando se sigue aceptando el término "acreditación" como un proceso de certificación de destrezas individuales, se ha llegado a considerar también como un proceso de reconocimiento de planes y programas educativos, y de instituciones. (Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES).
En nuestro país el término "acreditación" ha sido empleado con múltiples significados. Se ha referido a procesos de evaluación y regulación institucional, así como también a la certificación, revalidación o convalidación de estudios, cuando se relaciona a planes de estudio o a programas educativos. En cambio, en los países anglosajones este término es unívoco y se emplea para dar reconocimiento a instituciones o programas. Por ejemplo, en Estados Unidos, en la reglamentación del College Board este término es utilizado para la acreditación de instituciones, así como de planes y programas (Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES)
Sin embargo acreditación y evaluación no es lo mismo y para entender mejor lo anterior veamos lo que la Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES al respecto:
a) La evaluación es un proceso que, partiendo de un diagnóstico de situación, busca la optimización de la acción; analiza los datos para resolver problemas en una situación dada, con el fin de mejorar la funcionalidad de lo que se evalúa. En cambio, la acreditación es un procedimiento cuyo objetivo es registrar el grado de conformidad del objeto analizado, con un conjunto de normas convencionalmente definidas y aceptadas por las contrapartes involucradas: el acreditador y el acreditado.
b) La meta de la acreditación se efectúa en función de los resultados de los diversos procedimientos de verificación utilizados. La evaluación es un proceso que puede ser endógeno o exógeno; en cambio, la acreditación siempre se realiza ante un organismo especializado y depende, en última instancia, de un juicio externo.
c) La evaluación se asemeja más a un diagnóstico; la acreditación constituye una constancia de credibilidad.
d) De manera semejante, la acreditación se diferencia de la certificación, de la revalidación o de la convalidación, porque no pretende constituir equivalencias con base en similitudes, sino registrar la conformidad de una institución o de un programa, en relación con estándares generales de excelencia.
Considerando lo anterior, se puede decir que la evaluación, la certificación y la convalidación se basan en un examen de procesos y contenidos, por una parte; y por otra, se sitúan en el terreno de lo operativo, es decir. de lo que se ha hecho o se podría hacer. La acreditación resulta de un conjunto de parámetros predefinidos, como un requisito de aceptación, y utiliza dispositivos específicos para apreciarla. No busca prioritariamente incidir en la acción, sino establecer una clasificación con base en el grado de adecuación de lo que pretende ser acreditado, con referencia a un conjunto de reglas. (Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES).
LOS INICIOS DE LA CERTIFICACION EN MÉXICO
Según León R el término “Certificación Profesional”, jurídicamente únicamente lo contempla el Código Fiscal de la Federación a partir de 2004, para los Contadores Públicos que dictaminan estados financieros para efectos fiscales, por lo tanto, no lo regula o define ninguna ley de México, para las otras profesiones, mucho menos nuestra Carta Magna, así como tampoco, la Ley General de Profesiones ni en la Ley de la Administración Pública Federal. Se trata de un concepto que deviene del “Tratado de Libre Comercio de América del Norte” (TLC) celebrado como menciona en el primer párrafo entre México, Canadá y Estados Unidos de América, y con vigencia para las partes (países) que intervienen a partir del 1° de enero de 1994. (León, 2006)
Con el Tratado trilateral de libre comercio de 1994 (TLC) se constituye uno de los avances más importantes en el desarrollo económico y social de México, y así como en los tratados comerciales internacionales que se encuentran en proceso, se contemplan conceptos de reciprocidad en los servicios profesionales, mediante el establecimiento de normas y criterios, mutuamente aceptables entre los organismos profesionales de cada país, para el otorgamiento de licencias y certificados a los profesionales de la Contaduría Pública, conforme se cumpla con los requisitos establecidos.
Con la firma de este tratado trilateral aparecen diversas necesidades y requerimientos de homologación de saberes y títulos y para la certificación de las prácticas profesionales como condición para el libre flujo de trabajadores con calificación universitaria entre las tres naciones. En este contexto, México inicia un proceso de definición de organismos e instancias externas a las propias instituciones formadoras, así como de criterios y mecanismos para la acreditación de la calidad educativa de las instituciones universitarias y la certificación profesional bajo parámetros internacionales.
CONSEJO CONSULTIVO DE CERTIFICACIÓN PROFESIONAL
Actualmente los profesionistas constituyen uno de los rubros más dinámicos del escenario internacional, propiciando la generación de procesos de apertura y competencia que han fomentado de manera importante su demanda y con ello una interacción del ejercicio profesional entre países, y para esto la certificación profesional representa un medio idóneo para demostrar a la sociedad quiénes son los profesionistas, que han alcanzado, la actualización de sus conocimientos y una mayor experiencia en el desempeño de su profesión o especialidad, con el propósito de mejorar su desarrollo profesional, obtener mayor competitividad y ofrecer servicios de alta profesionalización. (Secretaria De Educacón Publica, 2004)
Es por ello que La Secretaría de Educación Pública, en uso de las atribuciones que las normas legales le confieren, debe vigilar que los procesos de certificación de profesionistas cumplan con márgenes de seguridad jurídica, imparcialidad, honestidad y equidad, a efecto de evitar conflictos de intereses y calificar la idoneidad de esos procesos que las asociaciones y colegios de profesionistas realizan, ya que la certificación profesional es una evaluación del ejercicio de una profesión y la vigilancia de su correcto desempeño, que le corresponde a la autoridad educativa federal (Secretaria De Educacón Publica, 2004).
Con el apoyo de el Consejo Consultivo de Certificación Profesional, (integrado por: las autoridades en materia de profesiones de ocho Entidades Federativas; las Secretarías de Economía, Salud, Trabajo y Previsión Social y Educación Pública; la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio y el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A.C.) la Dirección General de Profesiones ha definido las características que deberán reunir las asociaciones y colegios de profesionistas que podrán ser consideradas como idóneas para auxiliar a la Dirección General de Profesiones, en la vigilancia del ejercicio profesional en lo que se refiere al aspecto de la certificación profesional. (Secretaria De Educacón Publica, 2004)
Por lo tanto la asociación o colegio de profesionistas interesada en ser considerada como auxiliar en la vigilancia del ejercicio profesional, mediante la certificación de profesionistas, proporcionará la siguiente información, misma que servirá para acreditar su personalidad jurídica y su identificación y desarrollo institucional: (Secretaria De Educacón Publica, 2004)
• Escritura constitutiva,
• Código de ética con los valores y principios morales que la rigen,
• Forma de organización y funcionamiento,
• Relación de los integrantes de su órgano de gobierno y mesa directiva,
• Información relacionada con el esquema de evaluación y los procedimientos, descritos a detalle, la infraestructura y los recursos humanos con los que realiza la certificación de profesionistas.
LA CERTIFICACION EN MEXICO
En México, las Instituciones de Educación Superior, reconocidas por la Secretaría de Educación Pública emiten un Título que posteriormente es acreditado por la Dirección General de Profesiones de la misma Secretaría, mediante la expedición de Cédula Profesional que significa poseer la patente para ejercer determinada profesión, equivalente a la Certificación de otros países, como se desprende del punto precedente. Ambos son términos que conceptúan en su lugar de origen, un objetivo común: el reconocimiento que una autoridad académica o gubernamental otorga a una persona para ejercer un conocimiento adquirido en una entidad académica, con métodos y procedimientos quizá distintos, pero el objetivo común cumple su propósito.
La certificación profesional en México, es una práctica indispensable y necesaria para todos los profesionistas del país, porque consiste en un método que actualiza y desarrolla el conocimiento y práctica profesional, aunque existan individuos que la consideren engorrosa, las normas y criterios son elaborados por organismos certificadores que representan los colegios y asociaciones de profesionistas de cada país participante para el otorgamiento de licencias y certificados. Las normas y criterios que cada organismo puede elaborar, se refieren a los siguientes aspectos. Educación, Exámenes, Conducta y ética, Desarrollo profesional y renovación de la certificación, Ámbito de acción, Conocimiento local y Protección al consumidor.
CONCLUSIONES
El papel esencial de la acreditación institucional es establecer "estándares académicos" que garanticen la alta calidad de los servicios del sistema educativo; para lograrlo, la determinación de los estándares deberá considerar las necesidades de desarrollo de conocimientos, habilidades y destrezas requeridas para la formación profesional-integral de los sujetos, con el fin de que éstos puedan ser capaces de satisfacer las exigencias de transformación del contexto.
La conformación de un sistema de acreditación institucional de carácter nacional, debe responder a las exigencias impuestas por las circunstancias de desarrollo del sistema educativo mexicano y, en este contexto, los criterios fundamentales de "acreditación institucional" deberán desprenderse de los lineamientos generales de la política educativa nacional.
Por consiguiente, la acreditación de las instituciones de educación superior en México, deberá establecerse mediante un sistema nacional de acreditación en el que se determinen estándares y niveles de calidad adecuados a la realidad del país y a sus metas de desarrollo en materia de ciencia y tecnología. Esto, sin perjuicio de que las instituciones que quisieran acreditarse ante organismos extranjero
Bibliografía
León, R. (2006). La Certificación Profesional en México Génesis, Desarrollo y Prospectiva. IV Congreso Nacional de Valuación Inmobiliaria. Mexico.
Chapela G. Notas sobre el proceso de creación de un sistema de acreditación en las instituciones de educación superior en México. En: CINDA, 1992.
Secretaria De Educacón Publica. (julio de 2004). SEP.Gob.mx. Recuperado el 2011 de 2 de Junio, de http://www.sep.gob.mx/wb/sep1/sep1_Certificacion_Profesional_
Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES. (s.f.). Secretaria General Ejecutiva de las ANUIES. Recuperado el 2 de JUNIO de 2011, de http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/revsup/res088/txt9.htm
ATENTAMENTE
ALEJANDRO CAMPOS
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